martes, 12 de enero de 2016

Hoy no vengo a hablar para mí

Increíble pero cierto, hoy estas sencillas líneas no van para mi, van para todas esas personas que me ven con otros ojos, esas que solo ven mi parte externa, las que no llegan a ver mi verdadera alma. Crees que soy feliz verdad? En esa sonrisa que enseña unos pequeños dientes ves felicidad, seguro que si, y si me miras a los ojos seguro que no ves esas lágrimas que me guardo. Creo, y esto es solo una mera opinión, que deberías pararte un poco más a mirar mi interior,  a saber si en verdad yo soy quien aparento.
No me gusta ir por la vida diciéndote que estoy rayada, que se me acumulan las cosas o que simplemente tengo un mal día, pero que haría sino? Tu estoy segura de que jamás te darías cuenta, y a veces, por mucho que me duela necesito apoyarme en alguien y no me queda otro remedio que pedir apoyo. 
Me parece triste una persona tenga que pedir apoyo, porque eso significa que nadie la conoce lo suficiente para saber cuando está bien o mal. Seguro que yo distingo perfectamente cuando hablas de buen humor, cuando hablas enfadado o cuando hablas triste; y se hace muy duro que nadie sepa eso de ti, y que tampoco nadie intente conocerlo. De verdad importo tan poco? De verdad no voy a recibir nada a cambio de lo que doy? 
Pues creo que la que lo da todo va a acabar por no dar nada, la que se preocupa por todos va a preocuparse solo por ella misma, la que intenta que todos estén bien a costa de su propia alegría va a ser un poco más puta y un día os dirá que se acabó, que os busquéis la vida solos como ella aprendió a hacer, y creerme que ese día sabréis que habla de manera sincera, y a partir de entonces la echareis de menos, mucho.

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