martes, 20 de marzo de 2018

De princesa poco, guerrera mejor

Puede que no sea el estereotipo fijado de chica guapa, sensible y miedica, probablemente no tenga mil y una sonrisas perfectas que mostrar todos los días ni tampoco una ropa diferente para cada día del año. Tampoco me considero una persona elegante, ni agradable en carácter pero creo que todo esto tiene sus motivos, que por una cosa u otra mi vida se fue torciendo tanto que no supe ser ese tipo de chica, pero aun así me parece que siendo yo soy mejor que eso.
Siempre salgo a la calle con la cara lavada, sin una gota de maquillaje, simplemente cacao en los labios y para delante, sin importar que la gente piense que soy una chica de esas del montón; tampoco lloro por tonterías, ni siquiera lloro la muerte de alguien, y si, te dejo llamarme insensible pero es lo que soy. No puedo decir que no tengo miedo de nada, porque si lo tengo, a muchas cosas, pero no dejo que eso me eche para atrás sino que avanzo cada vez con más fuerza para ahuyentar las posibles cosas que me provoquen miedo.
No suelo sacar una sonrisa porque sí ni en cualquier momento, sino que mis sonrisas son más bien escasas, tanto como el oro puro y la verdad, me suelen llamar borde pero pienso que si lo hacen es porque no me conocen, sino no pensarían así, aunque si he de decir que tengo un carácter fuerte o un mal carácter, como quieras decirlo, pero estoy muy orgullosa de eso, la gente me toma en serio cuando hablo y pocos quieren meterse en mi vida así que por una parte agradezco tener mal genio.
He de decir también que no me gusta ir de compras, prefiero ir cómoda y como dice mi madre "parecer una vagabunda" y tampoco me importa ni lo más mínimo porque con que me valga a mi me llega.
Como puedes comprobar no soy ni por asomo el prototipo de chica existente, y probablemente jamás llegue a serlo, pero la vida aprendes a vivirla a base de golpes y gracias a ellos puedo decir que a día de hoy no soy una princesa de cuento, más bien me considero una guerrera de esas que arriesgan la vida por lo que aman.
Déjame darte un consejo, no vivas encerrada en tu cuento, sal ahí y arriesgate que la vida pasa pronto y tu tienes que dejar huella y no solo en tu castillo.