sábado, 21 de marzo de 2015

Un pedazo de mi vida

Estos 17 años de vida me han dejado un millón de momentos para poder decir que soy la mayor imperfección del universo. Que no soy la chica que deja a todos embobados cuando pasa por el pasillo, ni la que cae bien a todo el mundo, ni siquiera la lista de clase. Soy de esas que están destinadas a no verse bien, de esas que les cuesta eso de sociabilizar y que le encanta pasar desapercibida. La chica rara que va siempre en chandal porque no le gusta arreglarse, la misma que dedica la noche de los sábados a dormir. Esa chica fría que no es cariñosa con nadie, que desea llegar a su casa y soltar la rabia acumulada y que pega las mayores ostias de la cuidad.
Pero, en verdad, si puedo ser cariñosa si tu me demuestras lo mismo, si me gustaría poder lucir vaqueros ajustados y vestidos de fiesta. Puedo animarte los días tristes como nadie si me dejas, y aconsejarte mejor que a mi misma; sin embargo, alguien quiso arrebatarme eso que llaman corazón un día y lo hizo pedazos sin importar las consecuencias de sus actos y aún ahora sigo pagando los errores que cometí por querer llegar a la luna sin antes construir una nave y llevarme de ese modo el golpe de mi vida.
No pretendo que nadie intente arreglar este desastre que soy como persona pero lo que si pido es un poco de cariño a la hora de tratarme, mi alma ya esta suficientemente pisoteada para soportar una patada más.