sábado, 12 de diciembre de 2015

Solo dejame llorar hoy, mañana volveré a ser fuerte

Tengo el placer, para mi desgracia, de conocer en primera persona eso que tantos quieren evitar,eso que llaman tristeza, lo que nadie quiere pero que a algunos nos toca por azar. Dime, ¿ Cómo evitas que las lágrimas recorran tus mejillas cuando te ves cayendo cada vez más fuerte?. Cuando sabes que el golpe te hará romperte en mil pedazos como si fueras un trozo de cristal que sin querer se cae al suelo.
No me resulta nada fácil decir que no soy una persona alegre, feliz; sino que soy fría, triste, apagada, aunque nadie lo note. Se llama aparentar, para que los demás no te pregunten porque te sientes así, porque la verdad no es nada fácil de explicar. No es la tristeza de un día malo, ni la agonía de que las cosas no te salgan como quieres, sino que consiste en el infierno permanente. 
Empieza con que un día te sientes mal por una cosa, que eso se repite en tu cabeza durante semanas o incluso meses, y que a eso se le suma una dosis de malas rachas, hasta que un día sin darte cuenta te metes en este infierno, sabes que no eres la única que se encuentra en él, pero en tu entorno nadie está en el mismo lugar que tu y sabes de sobra que nadie entendería el porque de vivir bajo una nube negra que te llevará hasta extremos muy desesperados para saber cuan fuerte eres.
La verdad es que en mi corta vida he intentado deshacerme de esa pesadilla varias veces pero tarde o temprano todas acaban en el fracaso más absoluto. Y es que, este es un infierno que se aferra de cojones a las personas, y lo siento mucho pero hoy no me apetece proponerme salir de él, ya me voy acostumbrando a vivir con ello, es otra parte de mi, y  creo que si me faltara.. No estaría completa, no sería yo en toda mi esencia. Así que hoy dejame llorar, que mañana volveré a mostrar mi lado guerrero.