sábado, 7 de noviembre de 2015

Perdón por cometer errores...

Si, lo se, no soy lo que nadie puede esperar de una chica, soy fría, apagada, a veces parezco un cuerpo inerte, puede parecer hasta que no tenga sentimientos y como no, cometo mil errores que no se solucionar.

Pero sabes algo, por lo menos cuando cometo un error asumo sus consecuencias y no miento para quedar bien, y si necesito llorar por ello no me queda más remedio que dejar que mis ojos hablen por mi. No me queda mas remedio que intentar pedir perdón aunque sepa que nadie tiene porque perdonarme, ni tengo otro remedio que dejar que los demás me critiquen por el error que cometí.

Y para que mentir, estas palabras no son para cualquiera, son solo para ti, para quien se vea reflejado en ellas. Creo que no puedo hacer más que decir que lo siento tanto, que si que fue otro error, uno de los mayores de mi vida y que me arrepiento tanto que a veces no lo soporto. Que ahí estas, como el primer día, en cambio, yo fallé, te fallé, y eso es algo que no podré perdonarme nunca. Hoy, después de unos días, sigo martirizandome al pensar que no debería de haber sido tan egoísta, no debería haberte pedido ayuda, no a ti, no en ese momento. Y ahora solo puedo decir que lo siento, que confíes en mi palabra, que nunca volverá a suceder.

Simplemente necesitaba liberarme de alguna manera y así todo es más fácil, sé que no leerás estas palabras jamás.

jueves, 5 de noviembre de 2015

No tengo tiempo para amores de papel

Recuerdo cuando éramos niños y nos escribíamos notas de amor como si nos fuese a durar toda la vida, notas a veces hechas una chapuza en un trozo de libreta y a lápiz, y otras veces muy logradas con sus dibujos de corazones y su buena letra. Aquello era vivir el "amor" intensamente, sin preocuparse del que dirán, o del ¿ y si me hace daño?.
Sin embargo, ahora resulta complicado ver que estás rodeada de papeles con un montón de palabras bonitas escupidas con tinta en una tarde. Esas cosas te gustan, te emocionan, te hacen sentirte especial y como no, provocan un sentimiento en ti que no podría llegar a definir como amor pero si como algo con cierta similitud.
En esos momentos, estás tan embobada con ese puñado de letras que no te das cuenta que el papel te está rasgando la piel, poco a poco, lentamente, provocándote una herida que cuando te des cuenta será demasiado tarde para que cicatrice y siempre te quedará esa marca que recordarás con fecha exacta y a la que dirás "no volveré a caer en nada similar". Hasta que aparece el siguiente de la lista, otro igual, palabras bonitas, le das lo que quiere y luego si te he visto no me acuerdo. 
Y entonces llega el día en el que tienes tantas cicatrices que no cabe ni una más, así que decides cerrarte en banda y no darle opción a nadie de nada, y es ahí, en ese preciso instante, cuando aparece ese que si escribía cartas de amor sinceras, que no dejaba que el papel cortase, ni que soportases una cicatriz más. 
En cambio tú, volviste a mirar para otro lado pensando que sería otro jodido cabrón.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Y si miras detenidamente, que ves?

Que pasa cuando miras a una persona que se destruye a si misma? Le ves la tristeza en esos ojos negros y profundos, ves todo el dolor acumulado, todos los llantos ahogados en cicatrices que destrozan su cuerpo de manera permanente.
Ves en el centro de sus pupilas su alma rota en pedazos, y eso te rompe, no mucho solo lo suficiente para que deje de resultarte indiferente, lo justo para llegar a plantearte una sola pregunta: Cómo puede sobrevivir con ese dolor? Un dolor que le aprieta el pecho, que le hace un nudo en la garganta, que le atormenta la mente.
Nunca viste irse el invierno dejando atrás los días de tormenta? Pues esto es como una tormenta permanente, el invierno que no acaba, el que perdura en el tiempo por mucho que desees que se vaya.
Quiero plantearte una pregunta para que reflexiones: Cómo crees que sería llevarlo dentro? Estoy segura que un escalofrío recorre tu cuerpo, ahora dime, verdad que no era frío?