domingo, 1 de julio de 2018

Bienvenido verano

Sé que llego un poquito tarde, porque llegaste a mi hace 11 días, pero hasta hoy no he podido escribirte. Realmente yo ya hace más de esos once días que empecé mis vacaciones y otros probablemente aún no puedan disfrutarlas, pero tú hiciste acto de presencia con tus primeros rayitos de sol por la mañana y tus tardes calurosas en las que no dejo de repetir que me aso como un pollo, aunque estos días, en mi amada tierra, dejaste el sol a un lado para traer varios días de tormentas y aunque desearía poder ponerme mi bikini y tomar el sol cual lagartija, he de decirte que me encantan las tormentas, me encanta sentarme en algún lado y ver caer las gotas de lluvia acompañadas de haces de luz y un gran estruendo.
Sin embargo, hoy no vengo a comentarte que tal está el tiempo en Galicia, sino que vengo a pedirte una serie de favores que espero que no rechaces. En primer lugar, que me des muchos buenos momentos al lado de las personas que quiero y que nuestra risa se escuche hasta en el cielo. También que nos dejes días calurosos para meternos en el agua y volver a ser niños por unas horas, y que luego por la noche podamos convertirnos en adultos que se dejan los pies bailando con una orquesta, pero eso si, siempre con mis amigos, porque sin ellos no sería nada.
Por último, quiero pedirte el favor más grande hasta ahora, quiero que pases despacio, que me dejes disfrutar de cada momento para que me de tiempo a recargar las pilas para empezar septiembre con buen pie, porque creo que va a ser duro, pero no quiero pensar en eso ahora. Te escribía para darte la bienvenida y creo que ya lo he hecho, bienvenido verano, espero que te quedes conmigo hasta que me cales los huesos y necesite un descanso.