martes, 13 de junio de 2017

La estrella más brillante del cielo

Te escribo para que puedas leerme haya donde estés, para que sepas que te estoy echando de menos desde el primer minuto que te perdí de vista y sé que detrás de esa estrella estás escondido mirándome, queriendo gritarme cuando hago algo mal y sonriendo cuando las cosas me salen bien. 
Y hoy, estoy aquí, para decirte que te extraño como jamás extrañe a nadie, que la vida pone a cada uno en su lugar y el tuyo está sentado en esa pequeña estrella que veo cada noche cuando miro el cielo pero no puedo negar que muchas veces quisiera reunirme contigo, ver este mundo desde ahí arriba y poder dejar de preocuparme por lo que suceda a mi alrededor. 
No quiero extenderme mucho, creo que no te demostré suficiente mientras estuviste a mi lado y ahora no puedo hacerlo y me arrepiento. Soy de las que piensan que somos como máquinas, que tenemos una vida definida, un contador de latidos y un número predefinido de estos y ese es nuestro tope, pero aún así nadie está preparado para que se acaben.
Ahora solo me queda esperar a que los míos también se acaben para poder ir a demostrarte lo mucho que te echo de menos, mientras no llegue ese momento sigo mirando la estrella más brillante, esa que decías que era nuestra, ese punto luminoso que tu decías que nos pertenecía solo a nosotros dos.