Bienvenido 2018, debería de presentarme. Soy esa chica que te espera con los brazos abiertos para ver que me deparas y con que me sorprendes.
Llegaste a mi pues como todos, después de una cena en familia, de ver como todo el mundo menos yo se come doce uvas, porque si, he de decirte que no me gustan, y viendo como todos se ponen hasta arriba de turrón y champán mientras yo les miro porque tengo que coger el coche. Después de disfrutar de tus primeros minutos vino la primera fiesta del año, esa en la que los tacones te matan los pies y donde todos se amontonan al bailar. Para serte sincera, tu primer día fue increíble, me dejaste despertarme al lado de mi persona favorita y solo por eso te merecías mi primera sonrisa.
Aunque ya llevas unos días conmigo quería pedirte algo, simplemente que no alejes a las personas que me hacen reír y disfrutar y que le pegues una patada a esos que no quieren quedarse. También que cuides a los míos y que me dejes muchos buenos momentos.
Pero además ya puestos a pedir te pido que las risas tripliquen las lágrimas y que me hagas más fuerte de lo que soy.
Sabes? El 2017 te ha dejado el listón muy alto, ha sido un año de cambios, de risas, de personas que merecen la pena, de fiestas al más puro estilo gallego, con sus orquestas y sus cervecitas,de paseos a lugares desconocidos y de días llenos de pura alegría.
Entre tus manos y las mías está el futuro y espero que tú me sorprendas como mínimo con 2018 razones para ser un poquito más feliz.
Aquí te espero, mi querido 2018.