Esa sencilla frase a la que siempre respondes con un "si, gracias por preguntar" aunque a veces el mar que inunda tus ojos diga todo lo contrario. Y es que queremos ser tan fuertes a veces que la vida se nos queda demasiado grande; y porque necesitamos ser tan fuertes? La respuesta es bastante simple y a la vez compleja, no podemos mostrar nuestra parte débil con cualquiera, nadie puede ver que detrás de esa coraza de hierro existe un diminuto cuerpo de cristal, tan frágil que se rompe en mil pedazos a la primera de cambio.
Sin embargo, alguna vez en la vida darás con una persona que cuando le digas que estas bien te mirará a los ojos y te dirá que estos dicen todo lo contrario, esa será la persona que en vez de romper tu cuerpecito de cristal acabe rompiendo tu enorme coraza de hierro y acabe descubriendo que no siempre eres la chica fuerte que todos ven, que no siempre puedes con todo ni te quieres comer el mundo. Descubrirá que tu también tienes esa parte débil que no soporta tantos golpes, que a veces no puedes ni levantar cabeza y que también tienes días en que el mundo te come a ti.
Pero esa persona, esa a la cuál no le puedes ocultar tu estado de ánimo, esa que te nota en la mirada lo que los demás no son capaces de ver, esa es la persona por la que debes luchar, la que debes mantener a tu lado. Porque será la única persona con la que los días malos serán más llevaderos y los problemas más pequeños, será esa persona que pegará todos los pedacitos de ti que otros rompieron y la que haga que la vida cobre sentido de nuevo.
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