Y para eso necesitamos sufrir, perder y fallar. Tenemos que besar cincuenta sapos antes de encontrar a nuestro príncipe y aún así no será el hombre con el que pasemos el resto de nuestras vidas sino ese que echaremos de menos y ese con el que soñaremos cada noche. Tendremos una familia que nos dará millones de dolores de cabeza pero a la que querremos más que a nadie en el mundo y no tendremos la casa de nuestros sueños sino que nos conformaremos con algo más sencillo. Por supuesto tendremos amigos pero también personas que no queremos ni verles la cara y gente que nos de asco.
Pero aún así superaremos todos los obstáculos que nos pone la vida y seguiremos adelante y moriremos siendo de las personas más felices del mundo.
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